ComoleerlaBiblia.org
  • Inicio
  • Resumen de la Biblia
  • Blog
  • Calendario 2024
  • Videos
  • Declaración de la fe
  • Contáctenos

Nahum

16/8/2011

0 Comentarios

 
         Cuando Judá sufre el castigo de Jehová y la humillación ante Asiria, Miqueas profetiza que un día las condiciones de las dos naciones van a estar al revés.  Judá, humillada ahora, se va a encontrar otra vez bajo el favor de Dios, y Asiria sufrirá su ira: Tú, enemiga mía, no te alegres de mí, porque aunque caí, me levantaré; aunque more en tinieblas, Jehová será mi luz.  La ira de Jehová soportaré, porque pequé contra él, hasta que juzgue mi causa y haga mi justicia; él me sacará a luz; veré su justicia.  Y mi enemiga lo verá, y se cubrirá de vergüenza; la que me decía: ¿Dónde está Jehová tu Dios?  Mis ojos la verán; ahora será hollada como lodo de las calles (Miqueas 7:8-10).

         El libro de Nahum profetiza en lenguaje casi cinematográfico que ese día se ha acercado.

         “Profecía sobre Nínive.  Libro de la visión de Nahum de Elcos” (Nahum 1:1).  Entra Jehová con gran poder para vengar las ofensas contra su justicia (1:2-6).  Pausa un momento breve para acordarnos de que es refugio para los que en él confían (1:7), y para destacar de nuevo el celos por su justicia, un celos de que nadie se puede escapar (1:8-11).

         En 1:12-13 habla Jehová palabras de consuelo a Jerusalén (en forma de “tú”) y palabras de condenación a Nínive (en forma de “ellos”); luego volvemos a la perspectiva del profeta que en 1:14 le anuncia a Nínive la condenación (en forma de “tú”) y en 1:15 a Jerusalén la celebración (también en forma de “tú”).

         Sin cámara de video y sin internet, retrata el profeta Nahum en capítulos 2 y 3 la destrucción de Nínive como si estuviera allá en toda su luz y sonido, aun viendo el susto y el pánico en las caras mientras el ardor de la ira de Jehová se derrama sobre la ciudad pecaminosa.  Y aunque ocurre en tierra lejana, aunque los moradores de Jerusalén no lo van a ver, aunque sus tropas no participarán en el ataque, sabrán por la profecía de Nahum que Jehová en su justicia y su poder ha dirigido todo: Heme aquí contra ti, dice Jehová de los ejércitos (Nahum 3:5).  Y al final de esta película, los numerosos videntes oprimidos por Asiria van a aplaudir la destrucción de su enemiga: todos los que oigan tu fama batirán las manos sobre ti, porque ¿sobre quién no pasó continuamente tu maldad? (Nahum 3:19)
0 Comentarios

Miqueas 5:1-2 y Salmo 72

15/8/2011

0 Comentarios

 
         Podemos entender mejor Miqueas 5:1-2, la base para entender todo Miqueas 5, si la leemos en contraste con el Salmo 72:1-14.

         Note que el tema central del Salmo 72 es la correspondencia en la justicia entre Dios y el rey de Israel: Oh Dios, da tus juicios al rey, y tu justicia al hijo del rey.  Él juzgará a tu pueblo con justicia, y a tus afligidos con juicio (Salmo 72:1-2).  Acuérdese de las injusticias de que leyó ayer en Miqueas 1 – 4, y note que ahora estamos en una situación completamente distinta, una en que el rey gobierna sobre los necesitados como debe, para protegerlos de los designios de los poderosos: Juzgará a los afligidos del pueblo, salvará a los hijos del menesteroso, y aplastará al opresor (Salmo 72:4).

         La justicia del rey se parece tanto a la de Jehová que manifiesta su poder también, y como resultado, las demás naciones tienen que someterse bajo su justicia: Dominará de mar a mar, y desde el río hasta los confines de la tierra.  Ante él se postrarán los moradores del desierto, y sus enemigos lamerán el polvo.  Los reyes de Tarsis y de las costas traerán presentes; los reyes de Sabá y de Seba ofrecerán dones.  Todos los reyes se postrarán delante de él; todas las naciones le servirán (Salmo 72:8-11).

         De nuevo, el rey tiene poder sobre las naciones porque ejerce el poder según la justicia de Jehová en su propio reino: Porque él librará al menesteroso que clamare, y al afligido que no tuviere quien le socorra.  Tendrá misericordia del pobre y del menesteroso, y salvará la vida de los pobres.  De engaño y de violencia redimirá sus almas, y la sangre de ellos será preciosa ante sus ojos (Salmo 72:12-14).

         Ayer en los primeros 4 capítulos de Miqueas vimos que todo lo contrario ocurre en Israel y Judá: los poderosos oprimen a los pobres, los roban y los tratan con violencia.  Y por eso, el poder que deben ejercer sobre las demás naciones se ha puesto al revés; las naciones los han invadido y han puesto Jerusalén bajo sitio: Rodéate ahora de muros, hija de guerreros; nos han sitiado (Miqueas 5:1).  Y la reprensión ha llegado a humillar al rey mismo.  En vez del retrato de la justicia y el poder del rey de que leemos en el Salmo 72, ahora vemos: con vara herirán en la mejilla al juez de Israel (Miqueas 5:1).

         Pero también como vimos en Miqueas 1 – 4, el castigo de Jerusalén no es la última palabra de Jehová; también va a salvar a su remanente: Pero tú, Belén Efrata, pequeña para estar entre las familias de Judá, de ti me saldrá el que será Señor en Israel (Miqueas 5:2).  Si entendemos este versículo en el trasfondo de los eventos de 2 Crónicas 32:1-23 e Isaías 36:1 – 37:38, vemos que el remanente de Israel y Judá, rodeado como un rebaño temeroso detrás de los muros de Jerusalén, sitiado y amenazado por las tropas asirias y de las demás naciones, no será destruido por completo.  El remanente habría reconocido la referencia a Belén Efrata, al pueblo de origen de David, y podría confiar en que el descendiente contemporáneo de David, el rey Ezequías, iba a sobrevivir la guerra para continuar a pastorear al pueblo de Dios.

         Pero hay mucho más a esta profecía.  Hay una descripción que hacía referencia a un descendiente de David mucho más grande que Ezequías: De ti me saldrá el que será Señor en Israel; y sus salidas son desde el principio, desde los días de la eternidad (Miqueas 5:2).  Y luego nos cuenta más sobre este descendiente de David que a la vez viene de la eternidad: Y él estará, y apacentará con poder de Jehová, con grandeza del nombre de Jehová su Dios, y morarán seguros, porque ahora será engrandecido hasta los fines de la tierra (Miqueas 5:4).  Entonces el remanente temeroso en Jerusalén podría calmarse por fe; a pesar de sus aflicciones, no iba a perecer.  Jehová los iba a proteger y prosperar y más aún, iba a guardar y cumplir su pacto por ellos.  El retrato real del Salmo 72 sería cumplido por un descendiente de entre ellos, un descendiente futuro de David y de Ezequías.

         En el Nuevo Testamento, Mateo nos indica quién es el descendiente de David profetizado por Miqueas: Y tú, Belén, de la tierra de Judá, no eres la más pequeña entre los príncipes de Judá; porque de ti saldrá un guiador, que apacentará a mi pueblo Israel (Mateo 2:6).  Con esta profecía los magos son mandados por Herodes a Belén donde estos príncipes de naciones lejanas se postran y adoran al Rey, sometiéndose a su justicia y presentándole tesoros como un inicio del cumplimiento de las profecías del Salmo 72:8-11.

         Igual como el pequeño remanente del pueblo de Jehová en la época de Miqueas, que no permitamos que las tribulaciones y las amenazas de nuestros enemigos nos quiten la seguridad y el reposo en las promesas sobre nuestro Señor Jesucristo, el que tiene todo poder y autoridad sobre las naciones, el cuya justicia perfecta vamos a disfrutar por completo en su segunda venida.
0 Comentarios

Miqueas 1 - 4

14/8/2011

0 Comentarios

 
         Miqueas profetizó en la misma época general que Isaías.  Vivió durante la caída del reino de Israel y la destrucción de su capital, Samaria en 722 a.C. (2 Reyes 17:1-23); sobrevivió el ataque de Senaquerib y los asirios contra Jerusalén (2 Crónicas 32:1-23; Isaías 36:1 – 37:38).

         Podemos entender mejor los primeros 4 capítulos de su libro si identificamos estos temas generales:

         1)  Jehová juzga ambos a Israel y a Judá por su injusticia (el tema principal de Miqueas 1).  Por injusticia los poderosos toman las tierras (o heredades) de los demás (Miqueas 2:1-2).  Oprimen y roban a los necesitados a tal punto que parecen caníbales (3:1-3).  Imponen su voluntad por violencia (3:10).  Y los profetas y los sacerdotes están en liga con los poderosos y aprueban sus injusticias mientras reciben una parte de sus despojos (2:6-7, 11; 3:5, 11).

         2)  Por eso, Jehová va a imponer una verdadera justicia contra Israel y Judá.  Va a quitar la tierra de los poderosos para dársela a otros (Miqueas 2:3-5).  Tendrán que abandonar la tierra donde pensaban reposar (2:10).  No les va a responder cuando le claman (3:4).  Los profetas no recibirán ninguna profecía (3:6-7), y Jerusalén será destruida (3:12).

         3)  Pero Jehová va a salvar al remanente de su pueblo por su gracia.  Va a recoger al resto de su pueblo y lo va a guiar personalmente (Miqueas 2:13).  Va a reinar en justicia sobre muchos pueblos desde Jerusalén, y no habrá más guerra ni más avaricia (4:1-4, 8).  Va a tratar a los débiles y a los necesitados con cariño, no con opresión (4:6-7).  Aun en medio de los profetas falsos del momento, Jehová en su gracia levanta a su profeta verdadero para llamarle a su pueblo al arrepentimiento antes de la venida de la destrucción (3:8).

         Mientras Miqueas profetiza, el pueblo de Jehová experimenta su castigo (Miqueas 4:9-11).  Pero por fe en la profecía que Jehová le ha dado a su siervo Miqueas, su pueblo arrepentido debe mirar más allá de la experiencia dolorosa presente para ver y confiar en la victoria futura que Jehová les ha prometido (4:12-13).
0 Comentarios

    Autor

    Rev. Ken Kytle, pastor de la Iglesia bautista La fe en Cristo cerca de Atlanta, Georgia, EEUU.

    Archivos

    Abril 2014
    Enero 2014
    Noviembre 2013
    Abril 2013
    Marzo 2013
    Enero 2013
    Diciembre 2012
    Noviembre 2012
    Septiembre 2012
    Agosto 2012
    Julio 2012
    Junio 2012
    Mayo 2012
    Abril 2012
    Marzo 2012
    Febrero 2012
    Enero 2012
    Diciembre 2011
    Noviembre 2011
    Octubre 2011
    Septiembre 2011
    Agosto 2011
    Julio 2011

    Categorías

    Todo
    1 Corintios
    1 Crónicas
    1 Juan
    1 Reyes
    1 Samuel
    1 Tesalonicenses
    1 Timoteo
    20 Unidades
    2 Corintios
    2 Crónicas
    2 Pedro
    2 Reyes
    2 Samuel
    2 Tesalonicenses
    2 Timoteo
    Abdías
    Amós
    Apocalipsis
    Colosenses
    Daniel
    Deuteronomio
    Efesios
    Esdras
    Ester
    Éxodo
    Ezequiel
    Filemón
    Filipenses
    Gálatas
    General
    Génesis
    Habacuc
    Hageo
    Hebreos
    Hechos
    Isaías
    Jeremías
    Job
    Joel
    Jonás
    Josué
    Juan
    Jueces
    Lamentaciones
    Levítico
    Lucas
    Malaquías
    Marcos
    Mateo
    Miqueas
    Nahum
    Nehemias
    Números
    Oseas
    Proverbios
    Romanos
    Rut
    Salmos
    Santiago
    Sofonías
    Tito
    Zacarías

    Canal RSS

Con tecnología de Crea tu propio sitio web con las plantillas personalizables.